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El rugido de las cuidadoras: Cómo el voto femenino del Pacífico busca blindar sus derechos frente al retroceso político

 

Crónica Electoral / Valle del Cauca

El rugido de las cuidadoras: Cómo el voto femenino del Pacífico busca blindar sus derechos frente al retroceso político

Desde Cartago hasta las barriadas de Cali, lideresas afro, feministas y víctimas del conflicto de la coalición 'Al Punto' articulan una red de veeduría ante el temor de una agenda que sepulte las conquistas de la Constitución del 91.

Por: Redacción Periodística Actualizado: Junio, 2026

El termómetro político en el suroccidente colombiano ha dejado de medirse en los despachos institucionales para trasladarse a la resistencia de las calles. En una intensa jornada que recorrió el eje del Valle del Cauca, centenares de mujeres de diversas realidades socioeconómicas —víctimas de la violencia armada, colectivos afrodescendientes y plataformas feministas— se declararon en "estado de movilización permanente". El objetivo central: salvaguardar las garantías de género ganadas en las últimas décadas frente a discursos que califican de "reaccionarios y machistas".

La movilización, que tuvo como epicentro asambleas populares en las municipalidades de Cartago y Cali, contó con la presencia articuladora de Pilar Rueda, defensora de derechos humanos. La consigna no es solo sumar voluntades en las urnas para candidaturas como la de Iván Cepeda y Aída Quilcué; la verdadera urgencia radica en blindar la arquitectura legal que hoy protege a las minorías étnicas y de género de la nación.

Radiografía del debate: El Valle por la equidad

Eje de Acción Demanda Principal
Cartago Reconocimiento a las víctimas del conflicto y resistencia al desmonte de subsidios de género.
Distrito de Cali Implementación real del Sistema Nacional de Cuidado para favorecer a las cabezas de hogar.
Estrategia de Control Campaña masiva de inscripción de testigos electorales femeninos (superar el déficit actual del 15%).

Cartago: La alerta ante el "desmonte" de los derechos fundamentales

El arranque de la jornada en el norte del departamento visibilizó una honda preocupación entre las mujeres de la tercera edad y las sobrevivientes del conflicto. Voces dentro de la asamblea expresaron su temor colectivo ante el ascenso de propuestas de corte conservador extremo, encarnadas en figuras de oposición. Según las asistentes, estas agendas amenazan con socavar conquistas históricas, devolviendo al país a dinámicas de discriminación previas a la Constitución de 1991.

Durante el encuentro, la profesional del campo Carol Lastra enfatizó la necesidad de contrarrestar los discursos de odio a través del activismo pragmático: “Nos insultan y nos agreden, pero somos más fuertes. Hay que dejar el miedo en la casa y salir a la calle a conquistar los votos necesarios. Esto ya trasciende las banderas de los partidos políticos; nos estamos jugando el derecho a coexistir de manera digna”, puntualizó de forma enérgica.

“Las mentiras del debate público se instalan en la sociedad si no las contradecimos con datos reales y debate académico. El riesgo actual no es simplemente perder una contienda electoral, es retroceder en la dignidad humana de las minorías.” — Pilar Rueda, Defensora de DD.HH.

Cali y el poder del Pacífico: El arte y el cuidado como trincheras

Al descender hacia Cali, la narrativa de la jornada adquirió una profunda carga multicultural. En las comunidades del oriente de la capital vallecaucana, pobladas en su mayoría por población desplazada de los litorales del Pacífico, las demandas mutaron hacia el reconocimiento económico. Lideresas de la comunidad afrodescendiente exigieron una inyección presupuestal definitiva al Sistema Nacional de Cuidado, argumentando que las labores del hogar, la atención a personas con discapacidad y la protección de la primera infancia recaen de manera desproporcionada sobre sus hombros.

El encuentro estuvo marcado por el uso de instrumentos tradicionales y cantos ancestrales como herramientas de protesta pacífica. Eloísa Montaño, destacada vocera del poder femenino afro en la región, hizo un llamado directo a las urnas con enfoque de género para el venidero proceso del 21 de junio: “Nuestras jóvenes, nuestras niñas y los sectores de la diversidad necesitan que su voto se convierta en un escudo. No podemos permitir que el machismo vuelva a ser motivo de orgullo institucional en Colombia”.

El desafío de la veeduría: Superar el déficit de testigos en las mesas

Más allá de la efervescencia política y los discursos de tarima, el análisis periodístico de esta movilización revela un enfoque técnico indispensable. Las lideresas hicieron hincapié en una alarmante estadística: actualmente, menos del 15% de los testigos electorales acreditados en las mesas clave del departamento son mujeres.

Esta disparidad ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad del voto popular en las zonas periféricas. La estrategia a contrarreloj de las organizaciones de mujeres consiste en inscribirse de manera masiva para ejercer como guardianas del escrutinio desde las primeras horas de la mañana hasta el cierre definitivo de las urnas. La tesis compartida en el Valle es unívoca: la democracia no solo se ejerce depositando la papeleta, sino controlando de manera efectiva el destino de cada decisión tomada en el territorio.

El panorama electoral del suroccidente del país entra en su fase definitiva. Lo que comenzó como una serie de reuniones de plataformas locales se ha consolidado en un bloque regional compacto. Las mujeres del Valle del Cauca y del Pacífico han dejado claro que su capital político no está en venta y que sus conquistas sociales se defenderán voto a voto.

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